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“Usa la bici a diario, celébralo una vez al mes!”

Una del calcomaniaco en Naguanagua, Valencia

Una del calcomaniaco en Naguanagua, Valencia

Los que se quedaron pa’ la foto de la Masa Crítica Valencia

Los que se quedaron pa’ la foto de la Masa Crítica Valencia

LM mostrando su fixie.

LM mostrando su fixie.

Rg pedaleando en la oscuridad (¿¿quién todavía tiene dudas del parecido con Peligro??)

Rg pedaleando en la oscuridad (¿¿quién todavía tiene dudas del parecido con Peligro??)

Pedalea Valencia al más puro estilo CycleChic

Pedalea Valencia al más puro estilo CycleChic

La plaga pedaleó Valencia.

Fotos de la Masa Crítica Valencia (Más fotos aquí).

bicimamiscaracas:

El autor nos invitó a leer este artículo que escribió sobre Bicimamis. Gracias :)

bicimamiscaracas:

Además del cartel, notan algo buenísimo en la foto? Padres conscientes están trayendo a sus hij+s a la Masa! Ayer hubo al menos 4 infantes que disfrutaron el paseo como nadie. Aquí pueden ver más fotos de es+s ciclistas urban+s de mañana.

bicimamiscaracas:

Además del cartel, notan algo buenísimo en la foto? Padres conscientes están trayendo a sus hij+s a la Masa! Ayer hubo al menos 4 infantes que disfrutaron el paseo como nadie. Aquí pueden ver más fotos de es+s ciclistas urban+s de mañana.

Un día en Valencia (cont. de la crónica anterior)

Regresando con el grupo a las respectivas casas me di cuenta que una chica, que era la única que no vivía en San Bernardino, estaba preocupada por regresarse sola a su casa a esa hora (11pm aproximadamente). A la vez ya todos estábamos reventados y no habían ganas de acompañarla, por lo que le ofrecí quedarse en mi casa y ella aceptó.

Entre que hablaba con ella, cuadraba con mi compañero de viaje el punto de encuentro y revisaba algunas cosas en internet, se me hicieron más de las 12am sin haberme acostado. Luego cuando por fin me acuesto no puedo dormir en toda la noche pensando en el viaje, y menos cuando pensaba lo poco que me quedaba para despertarme… así que no dormí…

Al sonar el despertador (4:50am) brinqué de la cama para arreglarme y terminar de arreglar el equipaje. Bajamos las bicis y me fui al punto de encuentro estipulado con mi compañero (6am en Plaza Venezuela). Llegué un poco tarde y no había nadie en la plaza, y lo llamé y lo llamé y nunca respondió. Me puse como hora límite las 7:30am para aplicar el plan B que era irme en autobus con el otro compañero ya que si salíamos en bicicleta tan tarde no llegaríamos a tiempo para la Masa Crítica en Valencia. A las 7:30 en punto aborto el plan A y salgo corriendo para Rodovías a comprar el pasaje. Tuve unos problemas con la tarjeta y el dinero, pero resolví y a las 9 ya tenía el pasaje y estaba llegando a mi casa para cambiar el equipaje (menos ropa, menos comida, quité la carpa y el sleeping). En eso me doy cuenta que tengo que embalar la bici si me la quiero llevar, y conociendo el trajín que eso significa y el poco tiempo que tenía para regresar al terminal, decidí llamar al contacto en Valencia (Rg) y pedirle que me cuadrara una bicicleta para no tener que llevar la mía y por suerte accedió y me la cuadró.

Con todo listo y cuadrado pasé buscando a L, y nos fuimos al terminal. Al llegar pasamos directo al autobus por la hora y luego de cambiar los puestos para ir juntos caí muerto en el asiento… Cuando me desperté ya la gente se estaba bajando y una señora nos preguntaba “¿Ya llegamos a Barquisimeto?” y yo pensaba “Co… cuánto dormí, nos pasamos…”.-“No, creo que esto es Valencia” responde L, y en efecto estábamos en nuestro destino.

Al salir del terminal vemos una linda bicicleta Shogun de paseo con cestita y todo estacionada al lado de la salida y pensamos: “Esta debe ser la bici de Rg”. En efecto ella estaba en el área de espera aguardando por nuestra llegada.

Nos conocimos en persona por fin, y nos indicó el autobús que teníamos que agarrar para llegar a su casa mientras ella iba en bici. Le dio las siguientes indicaciones al colector del autobús “Déjalos en El Poblado, por la bomba” y el asintió cordialmente. Yo sentí que rodamos burda en el autobús hasta que gritan “Los que se quedan en la bomba” y saltamos del autobús para esperar a Rg. Esperamos un tiempo considerable y aunque el autobús fue chola pensábamos que ya Rg debía de haber llegado, por lo que decidimos llamarla y al no contestar preguntamos a la gente de la bomba “¿dónde queda El Poblado?” esperando que respondieran “es esto” o “es eso”…. pues la respuesta: “Es un edificio como a tres cuadras para atrás”.-“¿y allí hay una bomba?”.-“Sí, en toda la esquina”…. Mientras nos veíamos las caras de “ahora sí nos pasamos” Rg nos llamó “¿Dónde están?!!!! :S” y nos explicó como volver.

Por fin llegamos a su casa en La Esmeralda de San Diego, comimos y descansamos mientras ella se arreglaba al más puro estilo CycleChic para la Masa. Le prestó su bici montañera a L y salimos a visitar a otra BM Valencia para que me prestara a mi su bici. La probé y al ver que todo estaba bien nos fuimos rodando al punto de encuentro de la Masa. Íbamos los tres por una calle paralela a la autopista, sin mucho tráfico pero con el terreno un poco accidentado. En el camino se nos unió el pana G y de ahí en adelante el camino paralelo desaparecía por lo que tuvimos que lanzarnos al tráfico. L y yo, como buenos CGUs, nos lanzamos a ocupar un canal ante la mirada de preocupación de Rg y luego al pararse el tráfico por la cola comenzamos a volar entre los carros. Al pasar a una calle más tranquila G se me acerca y me pregunta “¿Ustedes quienes son?” y le respondo “Somos de la CicloGuerrilla Urbana de Caracas” y el se ríe “Jajaja que fino ese concepto que tienen allá, me di cuenta que ustedes no le tienen miedo a los carros”. Más atrás Rg venía un poco más tranquila mientras nos comentaba “Estoy aprendiendo a pasar entre los carros, yo le tenía terror”.

Así seguimos, rodamos y rodamos y rodamos y de pana rodamos un buen rato. Yo sentía que L se iba quedando poco a poco, en gran parte porque no podía montar el tercer plato en su bicicleta y eso lo iba desgastando mucho para seguirnos el ritmo. Cuando llegamos a Naguanagua ya él tenía indicios de estar muy cansado por lo que de una nos lanzamos a un Farmatodo y compramos agua para el camino.

Rodamos un poco más y llegamos al punto de encuentro de la Masa Crítica de Valencia. Lo primero que noté es que la mayoría de los asistentes estaban vestidos deportivamente, apenas unas 4 o 5 personas estaban vestidos con su ropa cotidiana o chic y no vi ni disfrazados ni empelotados :(. Rg nos presentó a sus amigos y a los organizadores de la Masa, siempre haciendo énfasis en “…ellos vienen de Caracas ;)”. En algún momento todos se agruparon en un sitio y se tomaron la foto grupal, aunque algunos más tímidos decidieron no salir u ocultarse discretamente. Foto lista y empezamos a rodar.

Antes de salir le habíamos preguntado a uno de los organizadores que tan largo sería el recorrido y él nos responde que “tranquilos son como unos 18km” y L y yo pensábamos al unísono “QUEEEEÉ!!!!”. Verán, ya L había llegado agotado a la Masa, súmenle 18km de recorrido en Masa y luego otra vez el recorrido inicial de regreso… bueno… plomo.

Rodando sentí una sensación de vacío, algo faltaba “¿pero qué?… claro, es el escándalo!”. Todo el que haya ido a una Masa Crítica en Caracas, y particularmente desde hace unos meses para acá, sabe que ella es escandalosa. Gritos, consignas, pitos, silbidos, campanitas y alarmas suenan al unísono junto con la música que llevan algunas bicicletas para que todo el mundo sepa que pasamos por ahí. El silencio en Valencia se nos metía por todos lados a L y a mí por lo que tuvimos que hacer algo y gritar “MAASAAAA”. Al principio escuché sólo el “CRÍIIITICAA” de L y luego nos acompañó emocionada Rg. No importaba que fuésemos sólo nosotros tres, pero ya nos sentíamos más metidos en la fiesta que celebra el uso de la bicicleta. “+AMOOOOOR -MOTOOR”. Poco a poco fuimos involucrando a otras personas en los cantos, pero sin mucho éxito en que se uniera la mayoría de la Masa.

Otro cosa que noté desde el principio es que el ritmo de la Masa era duro, sin llegar a ser de carrera era lo suficiente para que se produjeran cortes en casi todas las cuadras y era complicado cerrar los huecos. En un punto llegamos a un semáforo cortados y este cambió. Como nadie había trancado nos paramos mientras veía como la Masa se alejaba y algunos preguntaban “¿En serio nos vamos a parar?” mientras otros respondían “No, para eso está la Masa, para vernos, deberíamos pasar” y otro le debatía “No, tenemos que parar y dar el ejemplo”. Ambas posturas son aceptables dependiendo de lo que quiere proyectar la Masa, pero debería acordarse una postura entre todos los asistentes para saber como actuarán en estos casos y evitar esos cortes. El mayor problema con los cortes es que sentí que gran parte del recorrido para los que iban atrás consistió en echarle piernas para ver si alcanzaban a la Masa, y cuando lo hacían, los volvían a dejar.

En el camino me preocupaban Rg y L. Ella era la única chica en bici de paseo sin cambios y tenía que echarle un camión para ir con el grupo en las subidas, y él venía con el cansancio acumulado de la Masa CCS, el viaje y la rodada en una bici prestada. Mientras más rodábamos L tendía a quedarse más atrás y me preocupaba que se nos llegara a perder, ya que como visitantes no conocíamos las rutas. En algún punto yo ya estaba agotado también y pensaba: “¿Cuándo vamos a llegar!!!?” mientras por su parte L me decía “si volvemos a subir hasta aquí llego…” dejando claro que ya estaba dando lo último.

En una parada veo que se unió un tipo (LM) en una bici de ruta y vestido CycleChic, con pantalones y chaqueta. Logré reconocerlo por el facebook y lo saludé. Tripié que su bici la modificó para hacerla fixie y se nos unió al pequeño grupo de alborotadores bulliciosos. Sin embargo por el cansancio cada vez cantábamos menos y pensábamos más.

Al final de una subida, la cuál fue durísima para L, conseguimos a la Masa parada ya que a LM se le había espichado un caucho. Muchos ayudaron mientras los demás descansaban y yo aprovechaba para darle mandarinas a Rg y L. Rg dijo “la mandarina es mi fruta favorita!” :D.

Continuamos cuando arreglaron el caucho y luego llegamos a una gran redoma donde dimos una vuelta entera siendo uno de los momentos más bonitos del recorrido: lo extenso de los ciclistas dando la vuelta, algunos gritando y saludando a los carros que pasaban y a la gente que trabajaba en los alrededores y también me encanta como se ven un montón de lucecitas traseras en la oscuridad.

Ya de aquí faltaba poco para el final pero L ya no podía más, se quedaba lejísimo mientras Rg lo acompañaba y yo esperaba tratando de no perderlos de vista ni a ellos ni a la Masa adelante.

Llegamos reventados a la plaza inicial, nos acomodamos para la foto y compartimos un ratico con la gente. Algunos compraron postales y tarjetas que llevé, Rg pegaba  algunas etiquetas cortesía del calcomaniaco y los demás cuadraban sus grupos para regresarse. Mis sospechas se hicieron ciertas y L no tenía fuerzas para lanzarse el viaje de regreso, por lo que cuadramos que LM buscaría el carro y le daría la cola. Sin embargo las bicis no cabían, por lo que igual tuvimos que rodar un tramo largo para dejar las bicis en casa de otro pana.

En este momento en que nos regresábamos para la casa del pana donde iban a dejar las bicis éramos como unas 7 u 8 personas, curiosamente la mayoría de los vestidos casualmente y sólo uno en licras. En esta mini Masa me sentía más como en casa. Pudimos llegar a la casa del bombero (el pana que iba a guardar las bicicletas) y se llegó LM con la camioneta. Se montaron el bombero, Rg y L y los otros 4 que quedábamos nos fuimos juntos de regreso a San Diego. Uno de ellos me dice “mira… vamos a pasar por una zona oscura y peligrosa… por lo que vamos a tener que rodar DURO!!!” y yo le respondía “ok…” pero pensaba “SIIIIIÍ!! Por fin!”

En efecto el regreso fue intenso y sólo parábamos porque a uno de los chicos se le salía la cadena, pero veníamos mandados escoltados por la camioneta. Ese pana fue el primero en llegar y los otros tres iríamos más lejos hasta San Diego. Quedábamos G, un gordito en licras y yo, rodando chola pero entre ellos tenían como que diferencias en cuanto a la ruta. G quería tomar unos atajos y al otro pana le parecían peligrosos por lo que decidió seguir, y yo como igual no sabía para donde íbamos me le pegaba atrás al primero y lo seguía. En una de esas veo que G desaparece y pensamos que se había montado en la camioneta, por lo que aproveché para picar con el gordito ya que venía dándole durísimo.

En un falso plano empiezo a dejar al gordito y adelante diviso a un ciclista urbano y pienso “Qué fino! rodando por la calle a esta hora , ¿vendrá de la Masa? voy a saludarlo”. A medida que me acerco me doy cuenta que es G, que nos había dejado el pelero con los atajos que agarró, así que me le uno y me pongo a hablar con él. En eso el gordito nos pasa pero ya la conversa con G me la estaba tripeando más que correr con el otro pana, así que lo dejamos seguir mientras compartíamos cuentos de viajes y rodadas. De repente veo que el gordito para y nos espera, ya había llegado a su destino. Nosotros seguimos y nos metimos como a un centrico comercial donde paramos y entramos a una pollera, se nos unieron los que venían en la camioneta y pedimos una ronda de cervezas. ¡En el acto L revivió! También se llegó la chica que me había prestado su bici con su sobrinito y nos pusimos a comer pizzas. Tomamos algunas fotos y echamos cuentos sobre nuestras experiencias como ciclistas urbanos en ambas ciudades. Fue genial culminar la rodada así, compartiendo con el pequeño grupo con el que más nos identificamos en Valencia.

Nos fuimos caminando hasta la casa, esta vez sólo quedábamos Rg, L y yo. Al llegar nos acomodamos de una para dormir y conversamos un rato con Rg hasta que ella dijo que no podía más (a diferencia de nosotros, ella tenía que trabajar en la mañana). Rg nos dio un regalo muy especial y nosotros le dejamos de regalo material del que hemos sacado en el colectivo.

Temprano en la mañana nos despertó, nos acompañó a tomar un taxi y nos despedimos en el terminal para que ella siguiera a su trabajo. Compramos el de las 10 y nos pusimos a ver películas esperando que nos llamaran para montarnos en el bus. Al montarnos, de nuevo morí en el asiento y desperté en Plaza Venezuela recordando los muchos momentos que tripié con los urbanos de Valencia.

Ahora a esperar que ellos se animen a venir para acá y seguir compartiendo y agrandando la movida. Los esperamos!

Mi crónica de la Masa que Vence las Sombras

El miércoles salí relativamente temprano de la casa y llegué a Plaza del Rectorado como una hora antes de la hora de encuentro y ya habían dos personas. Ellos no tenían claro a qué hora comenzaba así que hablé con ellos y les expliqué para que no se desesperaran y se fueran.

Yo me fui a dar unas vueltas dentro de la universidad a ver si me encontraba gente conocida y gente en bici. En Tierra de Nadie conseguí a los primeros conocidos que iban para la Masa, y en arquitectura me topé con un grupito de chamos que venían de entrenar en Los Próceres y los convencí de que se unieran a la Masa.

Al regresar al rectorado ya había más gente conocida y esta vez sí me quedé para hablar con los que iban llegando. Poco a poco se fue viendo más bulto y más ánimos de Masa, llegaron algunos disfrazados, la música y los banderines.

Llegada la hora de salida Daniel dio las indicaciones generales y salimos por la calle hacia la salida de Plaza Venezuela, pero sabiendo que nos meteríamos por Antropología hacia los estadios. Yo me adelanté para trancar esa calle y que fuera más fácil el paso de la Masa, pero al final ninguno de los que se habían ofrecido me acompañó y quedé solo trancando, por lo que sólo pude trancar la entrada frente a la Escuela de Artes, pero no pude controlar el flujo de los carros que iban saliendo de estacionarse. Cuando por fin la Masa llegó a donde estaba ya yo tenía aguantada una cola como de tres carros, el primero super desesperado por pasar, pero pudimos calmarlo y la Masa pasó por ahí sin ningún percance.

Recorrimos toda la calle hasta Arquitectura/Ingeniería donde nos metimos hacia el pasillo y empezó la euforia! Todos gritaban con fuerza los mensajes y los alaridos de alegría, al fin y al cabo, era como pasar por un túnel, pero un túnel querido, un túnel con gente y tradición que exige muchas reivindicaciones. El peso de la Masa en ese pequeño espacio se hizo sentir, por un momento todo lo demás se detuvo para ver a esa cuerda de locos rodando y gritando por los pasillos de Derecho y luego de FACES. En Tierra de Nadie continuamos por los pasillos hasta salir justo al lado de la Biblioteca Central para luego dirigirnos al Clínico. Allí la Masa pasó en silencio respetando las condiciones médicas del recinto. Seguimos por detrás de trasbordo hasta que pudimos salir por la salida del Clínico con Ciencias.

Una vez afuera comenzaron las “bicisitudes” como dice alguien por ahí. La diferencia de ritmos se empezó a sentir, mucha gente empezó a quedarse principalmente por la inexperiencia en tráfico que los hace rodar más lento por el miedo. Luego de pasar Los Símbolos noto que ya estamos cortados de la Masa, iba recogiendo a los rezagados pero en vez de poder adelantar con ellos siempre me encontraba a alguien nuevo que se quedaba por más tiempo. Incluso una persona optó por regresarse cuando vio que le costaba mucho rodar con el tráfico. Por suerte vivía cerca y podía regresarse sola, y los demás continuaron sin problemas. Cuando me despedí de esa persona me di cuenta que estaba solo, de último (o por lo menos eso creía) y sin saber por cual calle cruzaría la Masa, pero sí sabía que iban a pasar por frente a La Bandera. Cuando estoy cruzando el elevado de la avenida Roosvelt para subir a La Bandera escucho que alguien me llama para que los espere. Eran dos compañeros de la escuela de Mecánica que se habían quedado rezagados en la salida de la Universidad. Nos acompañamos subiendo duro entre el tráfico hasta que vimos a la Masa que iba justo pasando por enfrente del Metro y llegando al terminal de La Bandera. Como la Masa generaba más tráfico nos costó un poco alcanzarlos, y de hecho por un buen rato no lo pude hacer.

Cuando voy bajando de La Bandera hacia la autopista veo que un grupo está parado revisando una rueda y me piden unas llaves para desmontarla. En el grupito estaban el puma de la CGU, Peligro y corchópolis de las BMs. A corchópolis se le habían salido las rolineras de la manzana trasera y el caucho pegaba del rin… se tuvo que regresar caminando a su casa :(. Por lo menos el puma la acompañó y no se tuvo que regresar sola. Por su parte Peligro estaba preocupada porque había dejado a su padre en la Masa y no sabía como iba, así que marcamos la milla para alcanzar a la Masa, otra vez, siendo muy complicado rodar por la cola que generaba la Masa en su transitar.

Sin alcanzar a la Masa ya habíamos encontrado otro grupo accidentado, esta vez con una cadena rota. Pero este grupo era más nutrido y parecían tener la situación bajo control por lo que decidimos seguir para alcanzar al padre de Peligro. Terminé alcanzando a la Masa en frente de la estación de Metro de El Valle donde ésta se había parado a esperar a los rezagados. Estuvimos un buen rato allí esperando pero sólo se llegaron dos personas, que no eran de los que se habían quedado arreglando la cadena sino otros que habían salido tarde. Decidimos continuar ya que teníamos mucho rato y el tráfico detrás de nosotros se estaba poniendo pesado y hostil, además que todos sentíamos que estábamos ahí pagando…

Llegamos hasta Coche sin más percances y dimos la vuelta para pasar por el frente de Tiuna el Fuerte. Ya aquí yo me había ubicado en los puestos de adelante, para disfrutar un rato del recorrido con la bici-miniteca y aprovechar para tomar fotos tranquilo. Pude ver que gente de la zona se nos estaba uniendo por lo alegre y bonito de la Masa.

Llegamos a una bajada divina para cruzar el paseo de la venezolanidad hacia Santa Mónica. En eso veo que unos motorizados vienen tripeando demasiado con la Masa y van haciendo “piruetas” (o por lo menos lo intentaron…) y tocando corneta al ritmo de los cantos. ¡Qué loco que de una moto toquen “+Amor… -Motor”! pero bueno, cosas que pasan en la Masa.

En Santa Mónica el recorrido fue tranquilito (por lo menos para mí y los que venían alrededor) pero si sentí que íbamos chola. Esas partes son muy divertidas pero siempre producen cortes en la Masa y de repente veía para atrás y no veía a nadie sabiendo que no era el último. Pero al parar la Masa rápidamente iban apareciendo los rezagados pasando al tráfico. Por ahí se nos unió una familia que habían salido tarde y nunca nos consiguieron en la ruta interna de la UCV por lo que decidieron esperarnos en esa zona.

Llegamos a los Chaguaramos y todo iba tranquilo hasta que, por una combinación de mal alcantarillado y asfaltado con la des-coordinación de algunos en la Masa, veo que a Multicolouring, que venía dos bicicletas delante de mí, se le trancó la rueda delantera en la alcantarilla y voló por encima de la bicicleta. No sé por qué salió tan estrepitosamente si veníamos lento, pero así fue. Se paró sin muchos problemas y seguimos, aunque tenía cara de pocos amigos… :S

Pasamos a Bello Monte, luego a la calle de los hoteles y hasta que por fin al bulevar para parar y terminar la Masa. Se hizo el ciclón frente al DIBISE y algunos intentaron organizar a la gente para la foto pero eran tantos que fue complicado. Román se montó en un muro y los que quisieron se acercaron y salieron bellos en la foto :P.

Poco a poco se fueron armando las minis Masas de regreso. Me sorprendió ver que se formara la mini Masa de San Bernardino y que yo no conociera a ninguno… (somos burda en San Bernardino!). Me hubiese podido ir con ellos pero ya habíamos cuadrado la otra mini Masa de San Bernardino (la etílica), e íbamos a salir más tarde. Algunos siguieron bailando con la música de la biciminiteca mientras yo aproveché para entregar algunos premios que debía del concurso.

Se armó el grupito de regreso y nos fuimos a celebrar al Alaska. Allá apareció el puma y nos echó el cuento de su travesía caminando con una “carreta” para acompañar a Corchópolis hasta su casa y luego todos echaron sus anécdotas, cada una más loca y chistosa que la anterior.

De repente alguien dijo: “Me voy” y literalmente desapareció en el acto, y yo lo seguí pensando en el largo viaje que tendría al día siguiente. (continuará…)

veganwinters:

Masa Critica Caracas, Mayo 2012 “La masa que vence las sombras”

Se me adelantaron posteando esta foto… pero bueno igual, la foto grupal al terminar la Masa en el Bulevar de Sabana Grande

veganwinters:

Masa Critica Caracas, Mayo 2012 “La masa que vence las sombras”

Se me adelantaron posteando esta foto… pero bueno igual, la foto grupal al terminar la Masa en el Bulevar de Sabana Grande

Tan linda Jhanan!

Tan linda Jhanan!

Leo dándole color y alegría a la Masa con tan sólo una peluca :P

Leo dándole color y alegría a la Masa con tan sólo una peluca :P